lunes, 7 de noviembre de 2011

Pablo Ramírez Restrepo.


Artículo 1: proyecto.

Pablo Ramírez Restrepo – Periodismo literario.


Planteamiento del problema:

¿Cuál es la causa de la poca difusión de información  y el desconocimiento de la sociedad medellinense, ante un programa encabezado por la secretaría de bienestar social de la Alcaldía de Medellín, conocido como “hogares de paso”?


Justificación:

La intención de esta investigación es tratar de averiguar ¿por qué desde la parte comunicacional de la alcaldía de Medellín, específicamente en el departamento de comunicaciones de la secretaría de bienestar social , se le da tan poca trascendencia a la difusión y propagación de información concerniente a los diferentes programas que dicho despacho realiza, particularmente en el caso de los denominados hogares de paso?, sitios que tiene una labor y un compromiso con una parte de la sociedad extremadamente vulnerable como lo es la infancia y cuyos resultados parecieran ser positivos, pero que infortunadamente por esa falta  de circulación de la información, pocas personas de nuestra ciudad saben que existen, para qué sirven y por qué fueron creados.


Marco teórico.

Secretaría de Bienestar Social – Alcaldía de Medellín.
Programas
La Unidad de Niñez de la Secretaría de Bienestar Social tiene en su portafolio de servicios dos programas básicos que permiten atender a los menores de edad de Medellín: El Sistema de atención a la niñez y la adolescencia en situación de calle y Protección y Atención Integral para la Infancia y la Adolescencia.
Para mayor información sobre los programas de esta unidad, usted puede trasladarse al 4 piso de la Alcaldía de Medellín, oficina 402, o en los teléfonos 3855499 y 385 54 97.  
Protección y Atención Integral para la Infancia y la Adolescencia
Atención básica inmediata y transitoria. Hogar de Paso 1

Descripción:
En este proyecto se ofrece ubicación y atención básica inmediata y transitoria de niños y niñas en situación de abandono, maltrato, extravío y/o explotación laboral en Modalidad Casa Hogar y Modalidad Familia.

Rango de edad población beneficiaria:
Hogar de Paso 1: Modalidad Familia: niños y niñas de 0 a 6 años.
Modalidad Casa Hogar: niños y niñas de 7 a 10 años.

Requisitos para ser beneficiario del programa:
Niños y niñas con sus derechos vulnerados; abandonados, maltratados, explotados y/o abusados.

Documentos a entregar:
Remisión de la Autoridad Competente (Comisario de Familia, Defensor de Familia, Policía de Infancia y Adolescencia, Personería).

Lugar de Inscripción:
Hogar de Paso 1
Carrera 65 #59ª -321

Mayores informes
Hogar de Paso 1
2302611 – 2305098

Atención básica inmediata y transitoria. Hogar de Paso 2

Descripción:
En este proyecto se brinda atención integral inmediata y transitoria a niños, niñas y adolescentes con sus derechos amenazados o vulnerados, en situación de abandono, maltrato, extravío y/o explotación laboral.

Rango de edad población beneficiaria:
Hogar de Paso 2: Niños, niñas y adolescentes de 11 a 17 años de edad.

Requisitos para ser beneficiario del programa:
Niños, niñas y adolescentes con sus derechos vulnerados; abandonados, maltratados, explotados y/o abusados.

Documentos a entregar:
Remisión de la Autoridad Competente (Comisario de Familia, Defensor de Familia, Policía de Infancia y Adolescencia, Personería).

Lugar de Inscripción:
Hogar de Paso 2
Calle 78B #72ª - 36

Mayores informes
Hogar de Paso 2
2570982 – 2572287 – 442458

Objetivos:

·        * Lograr dar a conocer al máximo de personas posibles la existencia de los denominados hogares de paso, su funcionalidad y sus resultados.
·        * Demostrar que es carente la falta de propagación de información con referencia a los hogares de paso y que efectivamente se debe tomar cartas sobre el asunto para brindarle a la sociedad la respectiva información que le permita concluir que desde la alcaldía de Medellín se hace especial énfasis en la protección y asistencia de los menores de edad y evitar a su vez un imaginario social en donde figure este departamento de la alcaldía como negligente y poco dinámico en sus labores.


Bibliografía – cibergrafía.



Monitoreo de medios:
http://www.medellin.gov.co/alcaldia/jsp/modulos/boletines/RBoletin.jsp?IDBOLETIN=1540-2008

Artículo 2: Perfil Periodístico.

Pablo Ramírez Restrepo – Periodismo literario – Perfil.

El ABC de los hogares de paso.

Creados en el año 2008 por la Secretaria de Bienestar Social del municipio de Medellín, Dora Cecilia Gutiérrez Hernández y con un presupuesto oficial de ($886.367.000), los denominados hogares de paso, son lugares en los cuales se presta un servicio de atención gratuita a esa parte de la población medellinense que es considerada altamente vulnerable, debido a factores que se especificarán a continuación.

Ubicado bajo el manto del programa de Protección y Atención Integral para la Infancia y la Adolescencia, de la Alcaldía de Medellín, los hogares de paso dividen sus labores en 2 tipos de lugares en los cuales se atienden casos relacionados con personas entre los 0 y los 17 años.

El hogar de paso número 1, situado en la Carrera 65 #59ª – 321, en el Cerro El Volador, ofrece ubicación y atención básica inmediata y transitoria de niños y niñas entre los 0 y 10 años que se encuentran en situación de abandono, maltrato, extravío y explotación laboral. En dicho lugar se trabaja con dos tipos de modalidades que segmentan los grupos poblacionales y permiten darle una ubicación al menor que sea favorable y ayude rápidamente a solucionar su problema. En la Modalidad Familiar se atienden a las personas cuyas edades se encuentra entre 0 y 6 años y, en la modalidad Casa Hogar, se atienden a las personas cuya edad se encuentra entre los 7 y 10 años.

Por su parte, el hogar de paso número 2, se encuentra ubicado en la Calle 78B #72ª – 36 en el barrio Robledo. Allí se brinda atención integral inmediata y transitoria a niños, niñas y adolescentes, entre los 11 y los 17 años que tengan sus derechos amenazados o vulnerados o que estén en situación de abandono, maltrato, extravío y explotación laboral.

En ambos lugares se trabaja con la intención de ayudar a los menores de edad que así lo necesiten, quizá con la ambición de devolverles a estas personas un poco de la ilusión y de las posibilidades que la vida les ha quitado por un sinnúmero de circunstancias contra las cuales ellos no pudieron luchar.

El grupo de apoyo que siempre está dispuesto a colaborarles a los menores que lo requieren, se compone en ambos lugares por profesionales del trabajo social, la psicología, la medicina, la nutrición, la enfermería, la educación, la pedagogía y un profesional que ocupa el cargo de defensor de familia.

Es de recordar también que a los hogares de paso no pueden acceder simplemente los menores que tengan el deseo de estár allí: el único requisito que exige la secretaría de Bienestar Social para intervenir en estos casos en los cuales la infancia y la adolescencia se ve directamente afectada, es tener una remisión de alguna de las autoridades competentes en estos temas, como El Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, las comisarías de familia, la Policía de Infancia y Adolescencia, la Fiscalía General de la Nación, la Personería de Medellín o alguna entidad hospitalaria que denuncie irregularidades con los menores.

Una vez el menor cuente con la remisión de alguna de estas entidades, es recibido con los brazos abiertos y sin ningún problema en el hogar de paso tipificado anteriormente, según su edad, de inmediato es evaluado por especialistas que hacen inicialmente un diagnostico para desarrollar así un seguimiento constante y oportuno y una labor social que permita brindarle a la infancia y a la adolescencia de nuestra ciudad un mejor futuro y una mejor calidad de vida.

Si usted conoce algún caso de los mencionados en el cual un menor de edad se encuentre involucrado y desea comunicarse con la línea de atención de los hogares de paso puede hacerlo a los siguientes números: Hogar de paso #1: 2302611 – 2305098. Y hogar de paso #2: 2570982 – 2572287 – 442458.


Artículo 3: Entrevista.


Pablo Ramírez Restrepo – Entrevista – Periodismo literario.

Red municipal de Hogares de paso.

Juan Pablo López es un funcionario de la alcaldía de la ciudad de Medellín, específicamente de la secretaría de Bienestar Social, director de comunicaciones de dicha dependencia  y por ende coordinador en la parte mediática de cada uno de los programas de este despacho.
El programa de Protección y Atención Integral para la Infancia y la Adolescencia, contempla dentro de su portafolio de servicios, un programa denominado como la Red de hogares de paso del municipio de Medellín, poco conocido, con poca divulgación mediática y con un reconocimiento de la opinión pública casi nulo, este interesante programa ha sido llevado a cabo durante un par de años bajo la sombra de los grandes proyectos de la Alcaldía de Medellín, es por esto que decidimos hablar con este personaje y contarle un poco más de fondo a la gente en que consiste esta valorable labor.

Pablo Ramírez: Juan Pablo, iniciando por lo básico  ¿qué es un hogar de paso?

J.P: inicialmente como su nombre lo indica, es un sitio transitorio en el cual se le ofrece atención básica e inmediata a esa parte de la población que es considerada por el aparato estatal y por el derecho internacional humanitario, como la más vulnerable y la que más riesgos corre, es decir, la infancia y la adolescencia.

Pablo Ramírez: ¿Cuándo usted dice atención básica e inmediata a qué se refiere?

J.P: me refiero a esa ayuda que se les brinda a los menores que aquí llegan, para que salgan adelante y superen esos problemas con sus familias por los cuales llegaron acá.

Pablo Ramírez: ¿de qué tipo de ayuda estamos hablando?

J.P: hablo de los beneficios que en los hogares de paso reciben los menores de edad que aquí llegan por parte de nuestros profesionales, profesionales que a propósito están correctamente capacitados para enfrentar todo tipo de situaciones que se puedan presentar durante ese proceso de resocialización o de reconstrucción familiar que se debe llevar a cabo con cada uno de los niños que acá llegan.

Pablo Ramírez: ¿qué clase de profesionales de esos que usted nombre trabajan en los hogares de paso?

J.P: nuestro equipo de trabajo en estos lugares está integrado por profesionales calificados y certificados en este tipo de trabajo, contamos con la ayuda de sicólogos, nutricionistas, médicos, educadores, enfermeros, trabajadores sociales y un funcionario de la defensoría de familia que vela porque se cumplan a cabalidad los derechos de los menores dentro de su nicho familiar.

Pablo Ramírez: ¿usted me hablaba hace poco con dos términos que me parecen interesantes, resocialización y reconstrucción familiar, por qué el uso de estas expresiones?

J.P: cuando digo resocialización y reconstrucción del núcleo familiar, hablo de los casos que más se presentan en nuestros hogares de paso, niños maltratados por sus familias y niños que se encuentran en situación de abandono y ya están estrechamente relacionados con el mundo de la drogadicción, por eso uso la palabra resocialización.

Pablo Ramírez: ¿por qué llega un niño a la red de hogares de paso?

J.P: mire, a los hogares de paso llegan niños y adolescentes que se encuentran en situación de abandono, maltrato, extravío y explotación laboral, o que tengan sus derechos vulnerados o amenazados, cualquier menor de edad que este infortunadamente enmarcado dentro de estas causas y sea reportado por alguna autoridad competente deberá llegar a uno de los hogares de paso.

Pablo Ramírez: ¿hemos hablado constantemente de hogares de paso en plural, cuéntenos cuantos son y en qué se diferencian?

J.P: son 2, la diferencia es bastante clara, en el hogar de paso número 1 que se ubica en el cerro el volador, trabajamos con niños y niñas cuya edad se encuentra entre los 0 y 8 años de edad, aclarando que allí trabajamos con dos grupos, uno con menores entre 0 y 6 años y el otro con los menores entre 7 y 8 años.
En el hogar de paso número 2, ubicado en el barrio Robledo, trabajamos con menores también pero cuya edad se encuentra entre los 9 y los 17 años de edad, este grupo si es único y no se segmenta.

Pablo Ramírez: ¿por qué en el hogar de paso número 1, se segmentan los menores por su grupo de edad?

J.P: es sencillo, en dicho lugar trabajamos basándonos en 2 modalidades, el grupo de niños y niñas entre 0 y 6 años que le mencionaba anteriormente, se encuentra bajo la modalidad familia, es decir, Familias que debidamente seleccionadas, acogen provisionalmente y en forma voluntaria a niños y niñas en situación de amenaza o vulneración de derechos, brindándoles un ambiente afectivo y satisfacción de sus necesidades básicas, es así como por determinado tiempo, estos niños menores de 6 años de edad son de cierta forma adoptados por una familia que trata de mostrarle al niño los valores del hogar y vela por todo lo que él necesite.
Los otros menores, que son los de 7 y 8 años, se encuentran ubicados en la modalidad de casa hogar, modalidad en la cual los menores son ubicados en un lugar con un ambiente familiar donde se les brinda atención como parte del proceso del restablecimiento de sus derechos, es allí en esta modalidad, donde directamente contamos con el apoyo de todos esos profesionales que yo le nombraba al principio.

Pablo Ramírez: ¿en esta segunda modalidad que de alguna forma es la presencial, pues la otra es quizá menos manejable debido a la ubicación de los menores, a que tienen derecho los niños, en que se benefician?

J.P: mire, los niños tienen derecho a algo fundamental, a que les prestemos atención, dentro de esa atención nosotros nos hacemos cargo de la alimentación, su vestido, el alojamiento, la misma atención sicosocial para ayudarlos a entender la situación y a diferentes actividades lúdico pedagógicas que favorezcan el esparcimiento y la integración de nuestros niños. Además tenemos convenios con el INDER y la red de bibliotecas y también por estos convenios, los menores gozan de actividades deportivas y académicas proporcionadas con estas instituciones. Y obviamente, algo que se me estaba olvidando, tiene derecho a que nosotros tratemos de dialogar con sus familias y establecer contacto directo con ellas para hacerlas caer en la cuenta del error que se estaba cometiendo y el daño que se le estaba haciendo al niño, eso sí, aclarando que esta labor se hace por obvias razones con los niños que tengan familia.

Pablo Ramírez: ¿qué hacen entonces con los niños que no tienen familia?

J.P: Es una situación difícil, pero eso se sale de las manos y una vez el menor cumpla con el tiempo prudente vivido en el hogar de paso, debe ser entregado al Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, como lo contempla la ley de nuestro país, una vez allí los directivos de dicha institución deciden que hacer con el menor.

Pablo Ramírez: ¿usted habla de un “tiempo prudente”, de cuánto tiempo estamos hablando, es decir, cuánto tiempo permanece un menor en el hogar de paso?

J.P: el nombre del programa es claro, hogares de paso, por eso ningún menor permanece acá por más de 6 meses, pues el grueso de nuestra labor también consiste en trabajar con las familias de los niños afectados y reconstruirla de cierta forma para que después del tiempo de trabajo puedan estár nuevamente unidos, hay casos en los que 2 meses son suficientes, en otras ocasiones son necesarios los 6 meses, todo depende del caso en especial y de la facilidad que proporcione cada familia para tener nuevamente a su hijo en casa.

Pablo Ramírez: ¿una vez los menores retornan a sus hogares, cuál es la labor de ustedes a partir de ese momento?

J.P: nosotros continuamos con un proceso de seguimiento que dura 1 año más, en dicho proceso hacemos visitas programadas y relámpago, para cerciorarnos de que no se está cayendo nuevamente en la violación de los derechos del menor y para confirmar si tuvo éxito o no nuestra labor.

Pablo Ramírez: ¿y existe algún requisito para que los menores ingresen a estos hogares de paso?

J.P: sí, solamente uno, consiste en tener una remisión de alguna de las autoridades competentes, como por ejemplo: Comisario de Familia, Defensor de Familia, Policía de Infancia y Adolescencia, Personería, Fiscalía, entre otros. Una vez exista esta orden, los menores son recibidos con los brazos abiertos y con todo el cariño en el hogar de paso correspondiente.

Pablo Ramírez: ¿cómo hace un menor de edad para conseguir esta remisión?

J.P: aunque usted no lo crea hay menores que han llegado a contar el caso a estaciones de Policía por sus propios medios, pero en la gran mayoría de los casos son familiares como tíos, abuelos o primos quienes denuncian las irregularidades.

Pablo Ramírez: ahora, hablemos de cifras y de la viabilidad del programa, ¿cree usted que el programa de verdad ha servido, cuántos niños se han beneficiado?

J.P: definitivamente si, nosotros manejamos detalladamente las cifras y hoy le puedo decir a usted orgullosamente que por ejemplo, solo en el hogar de paso número 1 durante el año 2010, se atendieron 761 niños y niñas, y en lo que va corrido del presente año, hemos atendido 563. Además de esto, lo más satisfactorio es que entre 2010 y agosto del 2011 se han reintegrado a sus familias 324 niños y niñas, 565 han sido ubicados en un hogar sustituto y 340 han sido ubicados en instituciones de protección para el restablecimiento de sus derechos.

Pablo Ramírez: ¿y en el hogar de paso número 2 qué?

J.P: Durante el año 2010 se atendieron 413 niños, niñas y adolescentes en dicho lugar, y en lo que va corrido del año 2011 se han atendido 297. De estas cifras, podemos decir orgullosamente también, que Entre 2010 y agosto del 2011 se han reintegrado a sus familias 98 niños y niñas y 381 han sido ubicados en instituciones de protección para el restablecimiento de sus derechos.

Pablo Ramírez: ¿alguna otra cifra que usted considere rescatable?

J.P: sí, hay una cifra que motiva mucho más que las anteriores a todo nuestro equipo de profesionales, esa cifra nos dice que el 100% de los menores atendidos en los hogares de paso, ha sido regenerado y ninguno de ellos ha vuelto a recaer en el consumo de SPA(sustancias psico activas). Eso de verdad que enaltece nuestra labor y nos motiva a seguir cumpliendo con este difícil pero gratificante trabajo.

Pablo Ramírez: para culminar Juan Pablo, y quiero que usted me aclare una duda que me agobia desde el inicio de la entrevista,  ¿cree usted que verdaderamente lo más importante de los hogares de paso es brindarles a los niños un techo, una alimentación y un vestido, o hay algo más importante aún?

J.P: lo que usted dice es importante, pero en definitiva eso no es lo más destacable y sobresaliente de los hogares de paso, acá les brindamos a los menores amor, atención y afecto, algo que cuando llegan acá es poco conocido para ellos, les mostramos que las drogas y los malos hábitos no son el camino correcto y que sí se puede salir adelante con la ayuda de personas que les quieren colaborar para que ellos construyan de a poco un mejor futuro.

Medellín – 4 de octubre de 2011.

Artículo 4: Análisis del libro: El Contrasueño.

Pablo Ramírez Restrepo – Periodismo Literario.

1. Datos de Caratula.    

Nombre del libro: El Contrasueño: Historias de la vida desechable.
Autor: Carlos sánchez Ocampo – Periodista de la Universidad de Antioquia.
Editorial: Universidad de Antioquia – Colección de Periodismo.
Director: Juan José Hoyos.
Primera edició y publicación: Medellín – colombia . Marzo de 1993.
Cubierta: Asfalto Graphis.
Fotografía de cubierta: Roberto “toto” Montoya.
Ilustración de la cubierta: pintura firmada por “chalarca 90”. En una pared de la calle San Juan con carrera Abejorral, Medellín – Colombia.
Diseño, impresión y terminación: Imprenta Universidad de Antioquia.


 
2. Sinopsis: 


El Contrasueño, es un libro compuesto por crónicas periodísticas que, desde su prólogo, genera una inquietud en el lector y lo invita a inmiscuirse página por página en una vida poco conocida por  la gente de “bien”, al ser una temática poco trabajada y de la que poco se habla, el tema de los desechables o de los habitantes de la calle como se les conoce ahora, engancha fácilmente a cualquier persona y le proporciona la posibilidad de conocer cómo funciona su entorno, como se desenvuelven dentro de una sociedad que los rechaza por su aspecto, por su forma de vida y por haber elegido la calle como el lugar para pasar un número indefinido de años.
El libro se desarrolló bajo el estilo crónico de contar las historias que a estos personajes rodean, es por eso que se separa en capítulos y cuenta detalladamente las vivencias de algunos personajes que llevan gran cantidad de tiempo recorriendo todos y cada uno de los rincones de Medellín y sus alrededores, buscando una acera donde dormir, un plato de comida o simplemente un lugar donde conseguir vicio para calmar su ansiedad y entregarse a él hasta que los lleve a un final desconocido.
Citar las principales calles de la ciudad de Medellín como Díaz Granados,  Bolívar, Amador, Carabobo, Guayaquil, Ayacucho, San Juan y lugares emblemáticos de nuestra ciudad como: la placita de Flórez, el Parque Berrío, la Iglesia de La Candelaria, la antigua terminal de transportes, el antiguo terreno baldío que ocupaban los habitantes de la calle en lo que hoy se conoce como la Plaza de Las Luces, el nuevo edificio de la gobernación de Antioquia entre otros, le facilita también al lector establecer una estrecha correlación con dichos lugares y entender que dichos sitios cumplen una doble función en nuestra sociedad, puesto que en la mañana son los lugares que conoce la gente y en la noche son los sagrados y concurridos aposentos que visitan sin falta miles de personas que viven en las calles. Además, lo anterior permite al lector construir y pintar mentalmente el relato que Carlos Sánchez  Ocampo hace en el transcurso de sus historias y permite pintar escena a escena como se encontraban ubicados en ese determinado momento.
Desnudar por completo la vida y los sentimientos de muchos “desechables”, es un acierto irrefutable del autor, que a su vez invita a los lectores a tratar de entender que estas personas también son seres humanos, que tuvieron una vida y que para sorpresa de muchos de los que creen que ellos cayeron a ese mundo porque no tenían nada por qué luchar y por qué seguir adelante, se encuentra uno en el desarrollo del texto con historias de “desechables” que fueron millonarios, abogados, ingenieros, trabajadores de importantes empresas y personas que algún día, en un pasado no muy lejano, vivieron en perfectas condiciones al lado de una familia tradicional Antioqueña compuesta en muchas de las historias, por papá, mamá y varios hijos.
3. Análisis del discurso


El emplear la metodología de investigación conocida como trabajo de campo para evitar ser descubierto en su función periodista y lograr extraer de este mundo de la calle historias impresionantes e impactantes, obligó completamente a Carlos Sánchez Ocampo a utilizar el lenguaje de los “desechables”, ese lenguaje quizá poco entendible para pocos nosotros, pero muy bien explicado en el libro, logró generar confianza y construir un producto periodístico valioso y apropiada por conocer la funcionalidad de un submundo que vive dentro de nuestro mundo llamado Medellín.
Este libro es una completa honra a la crónica, a esa crónica excesivamente descriptiva y cuidadosa con los detalles que como se afirma en el prologo realizado por Juan José hoyos ha ido desapareciendo con el pasar de los años en los diarios de nuestro país. Tener un discurso serio, concreto y enfocado a entender la gran variedad de significados con la que cargan las palabras de los habitantes de la calle, hace que el libro sea dinámico, alegre y que en ningún momento se pierda el hilo de lo que el autor con su discurso quiere transmitir.
Contar historias a manera de crónica, sin duda alguna, rompe con los esquemas actuales de la prensa en nuestro país, por eso, el discurso con el que fue construido este texto resulta maravilloso y atractivo para una persona del común, porque relata algo desconocido, cuenta cosas que muchos habían querido saber y no habían encontrado la forma para hacerlo. Es por eso que para mí el discurso y la constitución gramatical del Contrasueño es perfecta para el contexto, para lo que se cuenta y para lo que se quiere transmitir como enseñanza.
4. Relación entre periodismo y literatura.

Siempre hemos entendido el periodismo literario, como ese parte de esa bella profesión como lo es el periodismo, que es capaz de plasmar en un libro las vivencias y las historias de personas sin reconocimiento, sin fama, sin un renombre artístico que los convierta en personajes de recordación pública. 
En este libro eso es específicamente lo que sucede, se le da importancia a personas que mejor que nadie conocen el funcionamiento de esa Medellín que tanto queremos en horas de la noche, en lugares poco pensados y poco transitados, inclusive en un pequeño párrafo en alguna de las páginas de dicho texto, el autor dice que sueña con que alguno de estos sujetos que confió en él y le contó estas historias, lean su libro y sonrían al saber que alguien se interesó por transmitir esos sentimientos y esas experiencias adquiridas por ellos en años de sufrimiento y rechazo por parte de nuestra sociedad.
La literatura y el periodismo se unen en el Contrasueño, cuando a través de crónicas bien elaborados se irrumpe en la constitución de un mundo que para muchos es inhabitable y se transforman esos momentos vividos por esos personajes en enseñanzas que conmueven y causan gran impacto en personas que diariamente se pueden cruzar en un recorrido de 100 metros con 5 ó 6 “desechables” en las calles de Medellín.


Artículo 5: Crónica.

Pablo Ramírez Restrepo – Crónica.

La transitoria felicidad de Mateo.
Mateo Rodríguez es un niño de 8 años, nacido en Medellín. Hoy se encuentra arropado bajo el marco del programa de protección y asistencia a la niñez de la Alcaldía local y su lugar de residencia, luego de que su abuela se atreviera a denunciar a sus padres por la vulneración de los derechos del menor, es el Hogar de Paso Número 1, ubicado en el cerro El Volador.
Es una mañana fría, la del día 18 de octubre, las nubes tienen por completo cubierto el cielo y el ánimo de la gente no parecer ser el mejor. Desde el Centro de la ciudad me dirijo al lugar en el cual se encuentra el pequeño Mateo. Con la previa autorización y colaboración de la coordinadora del hogar, me pregunto durante el trayecto del camino ¿qué le habrá pasado al pequeño? ¿Por qué está en dicho lugar? ¿Tendrá familia? ¿En caso de que la tenga… ellos querrán volver a tenerlo en el hogar?
El autobús me deja en el principal acceso del cerro El Volador, me dispongo a iniciar un mediano trayecto hacía el lugar. La subida es agotadora, pero me motiva el deseo de conocer algunas de las respuestas a mis preguntas y saber de primera fuente que pasó con Mateo.
A las tres de la tarde logro llegar al lugar,  toco la rustica puerta del lugar, de adentro me responde una voz femenina “¿quién es?”;”El periodista”, respondo. Me abren y de manera amable me saluda una mujer, de unos 35 años, cabello negro y una estatura por lo menos no inferior a los 160 centímetros. “Mucho gusto, mi nombre es Adriana y soy la encargada de acompañarlo en su labor periodística, tengo previa autorización para contarle la historia de lo ocurrido con Mateo”. Es profesional en pedagogía de la Universidad de Antioquia y, al parecer, tiene la actitud y la disposición para hablar de manera concreta  de los detalles de lo sucedido con el niño.

Me indica que debo esperar unos segundos al final del pasillo, en una pequeña sala  donde conoceré a Mateo y podré dialogar con él. Camino al lugar por un largo y amplió pasillo repleto de dibujos que quizá plasman la felicidad y la particular forma de ver la vida que tienen los niños que transitoriamente aquí habitan.

Me siento en un sillón de cuero, saco el material de trabajo y observo que hay juguetes a mi alrededor, material para desarrollar manualidades, pinturas y algunos objetos de aseo, un gran armario en el lado derecho del recinto en el cual se guardan los materiales una vez termina la clase y una ventana que me proporciona una vista hermosa de Medellín.
Veo una panorámica que de pocos lugares pueden registrar y que me hace pensar en esa fría Medellín,  donde los niños con sus derechos han pasado a un segundo plano y han sido relegados a la explotación, el abandono, el trabajo y la miseria, olvidándose de ellos y de su educación, formación en valores, libre desarrollo y el entretenimiento, algo que debe ser básico en la construcción del desarrollo y la formación de un infante.

“¡Hola señor!” Dice detrás de mí una voz. Volteo y veo al pequeño Mateo con sonrisa marcada, ojos grandes y su cabello corto y negro acompañado por su profesora. Me presento y le digo que soy una persona a la que le gusta escribir y que simplemente quiere hablar con él, me pregunta: ¿escribir como en los periódicos y los libros? Algo así le contesto. Interrumpe Adriana, quien con tono de educadora le indica a Mateo que, por favor, se siente y me ponga atención, el pequeño hace caso e inicia nuestra conversación,
-¿Donde viven tus papás?- le pregunto,
-En Manrique La Torre-, me contesta.
Adriana, la profesora, me cuenta que Manrique La Torre es un barrio periférico de nuestra ciudad, que se encuentra en extrema condición de pobreza, a lo que yo le pregunto al menor:
¿En que trabajan tus papás?
“Mi papá es reciclador y mi mamá trabaja en la casa de una señora que es rica”.
¿Y por qué estás en este maravilloso lugar?
Porque mi papá dijo que no tenía plata y; entonces, no pude ir más a la escuela y me fui a trabajar con él.

Adriana interviene de nuevo y me cuenta que esto venía sucediendo por lo menos 6 meses antes de la intervención de la Secretaría de Bienestar Social; es decir, de los hogares de paso en el caso especifico de Mateo.

Empiezo a notar, cierta versatilidad y riqueza del lenguaje en el menor, un lenguaje no rico en modales y en una forma del buen hablar, pero si capáz de sostener una conversación con una persona mayor que él; un lenguaje y una retorica que, a lo mejor, solo se adquiere en las calles de nuestra ciudad escuchando a personas y más personas hablar delante de un niño como si estuvieran entre adultos.

¿Y te gustaba más trabajar o ir a la escuela?
“Ir a la escuela y jugar fútbol con mis amiguitos, porque yo quiero ser futbolista y jugar en el Nacional”, contesta.
Me sorprendo con la respuesta y me alegra escuchar que todavía hay sueños en el interior de Mateo y que esa calle que enriqueció su vocabulario no logró destruir esa capacidad constructiva de sueños que solo tienen los niños.

Me viene una nueva pregunta a la cabeza y recuerdo que la coordinadora de los hogares de paso me había pedido el favor de dirigir esta pregunta no a Mateo sino a la persona que iba a estár con él en el desarrollo del dialogo, es decir, a la Adriana:
¿Por qué está aquí Mateo? ¿Cómo llegó?
Ella le pide al menor que vaya y lave sus manos, pues la hora de tomar el algo se acerca y como le han enseñado en aquel lugar, antes de comer, hay que tener las manos limpias. El pequeño sale de la habitación y ella, con sus gestos, me hace entender, sin decirlo, que a lo mejor mi pregunta no fue prudente;  sin embargo, me contesta diciendo que en estos casos tan comunes en nuestra ciudad, la Alcaldía no puede intervenir si no hay una remisión de una autoridad competente, por eso, Mateo llegó al hogar, porque su abuela, la madre de su mamá, una señora de avanzada edad, descubrió que el menor no estaba yendo a la escuela como debía y puso la denuncia ante la Comisaría de Familia del barrio Manrique, aclarándole al comisario que su pequeño nieto estaba trabajando con su papá en labores de reciclaje y que poco podía hacer su hija, porque el hombre ante los reclamos que ella le hacía, de inmediato, reaccionaba con improperios y, en ocasiones, con golpes hacía ella.

Por esa razón,  la abuela de Mateo decide interponer esta denuncia, para buscarle una solución a la situación estudiantil del menor y se decide, luego de estudiar el caso, que Mateo debe permanecer en el hogar de paso mientras se solucionan los inconvenientes en su casa y los sociólogos y trabajadores sociales del programa de asistencia y protección a la niñez, tratan de reconstruir ese tejido familiar que, por cuestiones económicas, se ha roto.
El menor regresa a la habitación, con su sudadera y buzo de color azul opaco; se sienta de nuevo en su sillita y sigue la conversación:
¿Qué más te gusta de estár en este lugar?
“Tengo muchos amiguitos, me gusta jugar con ellos y reírme con ellos y la profesora Sofía en las clases de educación física”.

Adriana interviene de nuevo y me cuenta que Sofía es una profesora de las escuelas populares del deporte del INDER, que viene con frecuencia a dictar su clase de educación física y tiene una buena relación con los niños, debido a su carisma.
¿Qué más te gusta?
“Me gustan las clases de matemáticas y me gusta cuando nos llevan a leer a las bibliotecas grandes del Metrocable, porque los libros para niños nos hacen reír, también me gusta cuando celebramos los cumpleaños y todos apagamos las velas de la torta.
Ante esta respuesta, Adriana me aclara que hay un convenio con la red de Bibliotecas Públicas de Medellín y que los menores son llevados a alguna de ellas una vez cada 15 días y también me cuenta que un día del mes, por lo general el 18, celebran los cumpleaños de los niños, cuyo nacimiento se haya registrado en esas fechas, es decir, entre el 19 de septiembre y el 18 de octubre, en este caso.

Son las 4 de la tarde y luego de esta explicación Adriana me dice entre risas que precisamente este día marca esa fecha y se tiene programada la actividad para esa hora. Me invita a quedarme y el pequeño Mateo interviene con su dulce voz:
“¡Quédese! Y conoce a mis amiguitos”, Jorge está cumpliendo años hoy y sonríe mostrando el medio mueco que tiene en su dentadura, debido a que es fácil notar que el diente que se le había caído hace algún tiempo ya está por lo menos en la mitad de su crecimiento.
Accedo a la invitación y camino detrás de ellos hacía el comedor, lugar en el cual se reúnen los más de 100 niños que allí habitan de forma transitoria para cantarles el cumpleaños a los homenajeados del mes.

Entro al comedor por una puerta de marco alto, color café, me presento ante las demás personas que trabajan en el lugar, sociólogos, sicólogos, médicos, profesores y trabajadores sociales, Se reparten sus labores y sirven leche en vasos de plástico, otros, ubican a los niños alrededor de una gran mesa y, los demás, ubican la torta en medio de la mesa.
De atrás me hablan y me dicen: “¡mire! Le presento a mi amiguito Jorge, él es el que está cumpliendo años”.

Me volteo y conozco a Jorge, otro menor que por alguna causa similar a la de Mateo se encuentra alojado allí.
En ese momento, irrumpe por la puerta un hombre alto, barbado y de tés morena, quien con un tono de voz dice: “les traje los gorritos”.
De inmediato el lugar se convierte en un caso, pues los niños, al dar muestra de su alegría, corren hacía el sujeto, lo abrazan y reciben el gorrito fiestero que él les ha traído.
Todos se lo ponen en sus cabezas e inicia el canto del cumpleaños para los 8 homenajeados del mes.

En ese instante y un poco tarde, creo yo, logro percibir el amor, la sencillez, la alegría y la ilusión con la cual estos menores, en especial Mateo, a quien sigo observando, cantan para su compañero las conocidas notas del Happy Birthday Confieso que produce una sensación algo melancólica, pero también incomparable.
La torta se reparte entre todos y los niños, agradecidos, se la comen con las ganas y el deseo de dulce que su rostro refleja.

Mientras ellos disfrutan de tan adorable banquete, me acerco a Adriana y le pido que me describa el comportamiento de Mateo:
Es un niño solidario, alegre, juicioso, participativo y soñador, “Hace 2 meses llegó y son poco los problemas que hemos tenido con él, usted debe entender que hay casos en los cuales los niños son altaneros, groseros y la situación se complica mucho en los inicios para establecer esa confianza entre ambas partes y lograr que entiendan que en este lugar únicamente queremos devolverle esa parte de la alegría de su vida que por diferentes razones se ha perdido”.

Antes de culminar mi visita y de despedirme de Mateo, le realizo la última pregunta a la pedagoga: ¿los padres vienen y los visitan constantemente? ¿Cuándo llega el momento de que ellos retornen a casa, si es que lo hacen, no son muchos los sentimientos encontrados entre las partes, al saber que posiblemente no se volverán a ver nunca?
“Los papás pueden venir una vez a la semana, los sábados, a darle vuelta a sus hijos; La atención policial es más compleja porque se han registrado casos en los cuales, por la fuerza los papás, se quieren llevar a sus hijos del lugar sin autorización previa de la autoridad competente, pero si vienen constantemente a visitarlos y a ver cómo va el proceso”.

-Con respecto a la segunda pregunta, agrega que “es complicado ese momento en el cual se van. La despedida, por lo general es triste, pero una termina acostumbrándose y sabe que en el momento en el que ellos se van, tiene sueños reconstruidos y posiblemente un hogar reconstituido. Además,  al otro día deben llegar niños nuevos con diferentes problemas y la disposición de nosotros debe ser igual para todos los menores”.

Me aproximo hacía Mateo, me despido de él y como un gesto sorpresivo de su boca sale un hasta luego:”¡Dios lo bendiga!”
Me sorprendo y lo miro fijamente a los ojos, le agradezco por haber hablado conmigo, me despido de las personas que allí laboran y salgo del lugar por la misma puerta por la que ingresé.

En mi mente quedan guardadas esas dos últimas palabras y entiendo que eso significa para los niños, una bendición de Dios, que les permite recuperar sus sueños y hacer una transición a los adultos que los rodean para recapacitar sobre el daño que a lo mejor desconocen, pero que viene haciéndole a la vida de sus hijos.

                                           Izquierda: Jorge, el amigo. Derecha: Mateo.


Artículo 6: Ensayo Final.

Una experiencia única y excesivamente constructiva para el ejercicio periodístico, resultó la realización del curso periodismo literario y la implementación del reportaje y la crónica como base teórica de la temática del semestre.

Adentrarnos de a poco en el tema y conocer más a fondo estos 2 géneros periodísticos, permitió claramente entender cómo funcionan los medios de comunicación y por qué de a poco se han ido dejando en el olvido estas 2 tendencias periodísticas que fueron tan admiradas y tan sobresalientes hace un tiempo no muy lejano.

En lo personal sueño con leer en un futro próximo un periódico repleto de información, pero de información valiosa, no simplemente información ligada al formato noticioso y vacío de la actualidad, sino cada vez más ligada e inmiscuida en hacer buenas notas periodísticas que sean concebidas como reportajes y como crónicas y que cumplan con el principal objetivo del periodismo literario, que consiste en hacer importante ese tipo de personas o ese tipo de cosas que no son famosas ni trascendentales para nuestra sociedad.

Haber trabajado con niños dentro de un proceso de construcción de una crónica, pasando por diferente géneros como el perfil, la entrevistas y el reportaje, me permitió establecer diferencias y conocer lo que afirman los expertos en estos temas, resulta a veces muy complicado encontrar la línea que separa a genero y genero, sin embargo, es apasionante ir descubriendo paso a paso y con los testimonios de los personajes como se pasa de un lado al otro prácticamente sin darse cuenta, pero envolviendo al periodista en una historia con la capacidad de hacerlo entender la realidad de muchas cosas para después salir al mundo a contarla y a denunciar con letras lo que pasa en nuestras calles.

Sin duda alguna ha sido una experiencia inigualable, además de todos los momentos vividos y las historias recopiladas, tener la oportunidad interrogar a personajes curtidos en ambas temáticas, facilita el crecimiento académico y profesional de nosotros como futuros periodistas y motiva a seguir adelante siempre con el ideal de salir al mundo de las comunicaciones a tratar de recuperar algo de lo que con el tiempo y por una persecución absurda de intereses se ha diluido y se ha perdido, haciéndole gran daño a lo que conocemos como libertad de expresión y como libre circulación de la información.

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