Artículo 1: proyecto.
Pablo Ramírez Restrepo – Periodismo
literario.
Planteamiento del problema:
¿Cuál es la causa de la poca difusión de
información y el desconocimiento de la
sociedad medellinense, ante un programa encabezado por la secretaría de
bienestar social de la Alcaldía de Medellín, conocido como “hogares de paso”?
Justificación:
La intención de esta investigación es tratar
de averiguar ¿por qué desde la parte comunicacional de la alcaldía de Medellín,
específicamente en el departamento de comunicaciones de la secretaría de
bienestar social , se le da tan poca trascendencia a la difusión y propagación
de información concerniente a los diferentes programas que dicho despacho
realiza, particularmente en el caso de los denominados hogares de paso?, sitios
que tiene una labor y un compromiso con una parte de la sociedad extremadamente
vulnerable como lo es la infancia y cuyos resultados parecieran ser positivos,
pero que infortunadamente por esa falta
de circulación de la información, pocas personas de nuestra ciudad saben
que existen, para qué sirven y por qué fueron creados.
Marco teórico.
Secretaría de Bienestar Social – Alcaldía de
Medellín.
Programas
|
La Unidad de Niñez de la Secretaría de Bienestar
Social tiene en su portafolio de servicios dos programas básicos que permiten
atender a los menores de edad de Medellín: El Sistema de atención a la niñez
y la adolescencia en situación de calle y Protección y Atención Integral para
la Infancia y la Adolescencia.
Para mayor información sobre los programas de
esta unidad, usted puede trasladarse al 4 piso de la Alcaldía de Medellín,
oficina 402, o en los teléfonos 3855499 y 385 54 97.
|
Protección y
Atención Integral para la Infancia y la Adolescencia
|
Atención básica
inmediata y transitoria. Hogar de Paso 1
Descripción:
En este proyecto se
ofrece ubicación y atención básica inmediata y transitoria de niños y niñas
en situación de abandono, maltrato, extravío y/o explotación laboral en
Modalidad Casa Hogar y Modalidad Familia.
Rango de edad
población beneficiaria:
Hogar de Paso 1:
Modalidad Familia: niños y niñas de 0 a 6 años.
Modalidad Casa
Hogar: niños y niñas de 7 a 10 años.
Requisitos para ser
beneficiario del programa:
Niños y niñas con
sus derechos vulnerados; abandonados, maltratados, explotados y/o abusados.
Documentos a
entregar:
Remisión de la
Autoridad Competente (Comisario de Familia, Defensor de Familia, Policía de
Infancia y Adolescencia, Personería).
Lugar de
Inscripción:
Hogar de Paso 1
Carrera 65 #59ª
-321
Mayores informes
Hogar de Paso 1
2302611 – 2305098
Atención básica
inmediata y transitoria. Hogar de Paso 2
Descripción:
En este proyecto se
brinda atención integral inmediata y transitoria a niños, niñas y
adolescentes con sus derechos amenazados o vulnerados, en situación de
abandono, maltrato, extravío y/o explotación laboral.
Rango de edad
población beneficiaria:
Hogar de Paso 2: Niños, niñas y
adolescentes de 11 a 17 años de edad.
Requisitos para ser
beneficiario del programa:
Niños, niñas y
adolescentes con sus derechos vulnerados; abandonados, maltratados,
explotados y/o abusados.
Documentos a entregar:
Remisión de la
Autoridad Competente (Comisario de Familia, Defensor de Familia, Policía de
Infancia y Adolescencia, Personería).
Lugar de
Inscripción:
Hogar de Paso 2
Calle 78B #72ª - 36
Mayores informes
Hogar de Paso 2
2570982 – 2572287 –
442458
|
Objetivos:
· * Lograr
dar a conocer al máximo de personas posibles la existencia de los denominados
hogares de paso, su funcionalidad y sus resultados.
· * Demostrar
que es carente la falta de propagación de información con referencia a los
hogares de paso y que efectivamente se debe tomar cartas sobre el asunto para
brindarle a la sociedad la respectiva información que le permita concluir que
desde la alcaldía de Medellín se hace especial énfasis en la protección y
asistencia de los menores de edad y evitar a su vez un imaginario social en
donde figure este departamento de la alcaldía como negligente y poco dinámico
en sus labores.
Bibliografía – cibergrafía.
Monitoreo de medios:
http://www.medellin.gov.co/alcaldia/jsp/modulos/boletines/RBoletin.jsp?IDBOLETIN=1540-2008
Artículo 2: Perfil Periodístico.
Pablo Ramírez Restrepo –
Periodismo literario – Perfil.
El ABC de los hogares
de paso.
Creados en el año 2008 por la Secretaria de Bienestar Social
del municipio de Medellín, Dora Cecilia Gutiérrez Hernández y con un
presupuesto oficial de ($886.367.000), los denominados hogares de paso, son
lugares en los cuales se presta un servicio de atención gratuita a esa parte de
la población medellinense que es considerada altamente vulnerable, debido a
factores que se especificarán a continuación.
Ubicado bajo el manto del programa de Protección y Atención Integral para la
Infancia y la Adolescencia, de la Alcaldía de Medellín, los hogares
de paso dividen sus labores en 2 tipos de lugares en los cuales se atienden casos
relacionados con personas entre los 0 y los 17 años.
El hogar de paso número 1, situado en la Carrera 65
#59ª – 321, en el Cerro El Volador, ofrece ubicación y atención básica
inmediata y transitoria de niños y niñas entre los 0 y 10 años que se
encuentran en situación de abandono, maltrato, extravío y explotación laboral.
En dicho lugar se trabaja con dos tipos de modalidades que segmentan los grupos
poblacionales y permiten darle una ubicación al menor que sea favorable y ayude
rápidamente a solucionar su problema. En la Modalidad Familiar se atienden a
las personas cuyas edades se encuentra entre 0 y 6 años y, en la modalidad Casa
Hogar, se atienden a las personas cuya edad se encuentra entre los 7 y 10 años.
Por su parte, el hogar de paso número 2, se
encuentra ubicado en la Calle 78B #72ª – 36 en el barrio Robledo. Allí se
brinda atención integral inmediata y transitoria a niños, niñas y adolescentes,
entre los 11 y los 17 años que tengan sus derechos amenazados o vulnerados o
que estén en situación de abandono, maltrato, extravío y explotación laboral.
En ambos lugares se trabaja con la intención de
ayudar a los menores de edad que así lo necesiten, quizá con la ambición de
devolverles a estas personas un poco de la ilusión y de las posibilidades que
la vida les ha quitado por un sinnúmero de circunstancias contra las cuales
ellos no pudieron luchar.
El grupo de apoyo que siempre está dispuesto a
colaborarles a los menores que lo requieren, se compone en ambos lugares por
profesionales del trabajo social, la psicología, la medicina, la nutrición, la
enfermería, la educación, la pedagogía y un profesional que ocupa el cargo de
defensor de familia.
Es de recordar también que a los hogares de paso no
pueden acceder simplemente los menores que tengan el deseo de estár allí: el
único requisito que exige la secretaría de Bienestar Social para intervenir en
estos casos en los cuales la infancia y la adolescencia se ve directamente
afectada, es tener una remisión de alguna de las autoridades competentes en
estos temas, como El Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, las comisarías
de familia, la Policía de Infancia y Adolescencia, la Fiscalía General de la
Nación, la Personería de Medellín o alguna entidad hospitalaria que denuncie
irregularidades con los menores.
Una vez el menor cuente con la remisión de alguna
de estas entidades, es recibido con los brazos abiertos y sin ningún problema
en el hogar de paso tipificado anteriormente, según su edad, de inmediato es
evaluado por especialistas que hacen inicialmente un diagnostico para
desarrollar así un seguimiento constante y oportuno y una labor social que
permita brindarle a la infancia y a la adolescencia de nuestra ciudad un mejor
futuro y una mejor calidad de vida.
Si usted conoce algún caso de
los mencionados en el cual un menor de edad se encuentre involucrado y desea
comunicarse con la línea de atención de los hogares de paso puede hacerlo a los
siguientes números: Hogar de paso #1: 2302611 – 2305098. Y hogar
de paso #2: 2570982 – 2572287 – 442458.
Artículo 3: Entrevista.
Pablo
Ramírez Restrepo – Entrevista – Periodismo literario.
Red
municipal de Hogares de paso.
Juan
Pablo López es un funcionario de la alcaldía de la ciudad de Medellín,
específicamente de la secretaría de Bienestar Social, director de
comunicaciones de dicha dependencia y
por ende coordinador en la parte mediática de cada uno de los programas de este
despacho.
El programa de Protección y Atención Integral para la Infancia y la Adolescencia,
contempla dentro de su portafolio de servicios, un programa denominado como la
Red de hogares de paso del municipio de Medellín, poco conocido, con poca
divulgación mediática y con un reconocimiento de la opinión pública casi nulo,
este interesante programa ha sido llevado a cabo durante un par de años bajo la
sombra de los grandes proyectos de la Alcaldía de Medellín, es por esto que
decidimos hablar con este personaje y contarle un poco más de fondo a la gente
en que consiste esta valorable labor.
Pablo
Ramírez: Juan Pablo, iniciando por lo básico
¿qué es un hogar de paso?
J.P: inicialmente como su
nombre lo indica, es un sitio transitorio en el cual se le ofrece atención
básica e inmediata a esa parte de la población que es considerada por el
aparato estatal y por el derecho internacional humanitario, como la más
vulnerable y la que más riesgos corre, es decir, la infancia y la adolescencia.
Pablo
Ramírez: ¿Cuándo usted dice atención básica e inmediata a qué se refiere?
J.P: me refiero a esa ayuda
que se les brinda a los menores que aquí llegan, para que salgan adelante y
superen esos problemas con sus familias por los cuales llegaron acá.
Pablo
Ramírez: ¿de qué tipo de ayuda estamos hablando?
J.P: hablo de los beneficios
que en los hogares de paso reciben los menores de edad que aquí llegan por
parte de nuestros profesionales, profesionales que a propósito están
correctamente capacitados para enfrentar todo tipo de situaciones que se puedan
presentar durante ese proceso de resocialización o de reconstrucción familiar
que se debe llevar a cabo con cada uno de los niños que acá llegan.
Pablo
Ramírez: ¿qué clase de profesionales de esos que usted nombre trabajan en los
hogares de paso?
J.P: nuestro equipo de
trabajo en estos lugares está integrado por profesionales calificados y
certificados en este tipo de trabajo, contamos con la ayuda de sicólogos,
nutricionistas, médicos, educadores, enfermeros, trabajadores sociales y un
funcionario de la defensoría de familia que vela porque se cumplan a cabalidad
los derechos de los menores dentro de su nicho familiar.
Pablo
Ramírez: ¿usted me hablaba hace poco con dos términos que me parecen
interesantes, resocialización y reconstrucción familiar, por qué el uso de
estas expresiones?
J.P: cuando digo
resocialización y reconstrucción del núcleo familiar, hablo de los casos que
más se presentan en nuestros hogares de paso, niños maltratados por sus
familias y niños que se encuentran en situación de abandono y ya están
estrechamente relacionados con el mundo de la drogadicción, por eso uso la
palabra resocialización.
Pablo
Ramírez: ¿por qué llega un niño a la red de hogares de paso?
J.P: mire, a los hogares de
paso llegan niños y adolescentes que se encuentran en situación
de abandono, maltrato, extravío y explotación laboral, o que tengan sus
derechos vulnerados o amenazados, cualquier menor de edad que este
infortunadamente enmarcado dentro de estas causas y sea reportado por alguna
autoridad competente deberá llegar a uno de los hogares de paso.
Pablo Ramírez: ¿hemos hablado constantemente de hogares
de paso en plural, cuéntenos cuantos son y en qué se diferencian?
J.P: son 2, la diferencia es
bastante clara, en el hogar de paso número 1 que se ubica en el cerro el
volador, trabajamos con niños y niñas cuya edad se encuentra entre los 0 y 8
años de edad, aclarando que allí trabajamos con dos grupos, uno con menores entre
0 y 6 años y el otro con los menores entre 7 y 8 años.
En
el hogar de paso número 2, ubicado en el barrio Robledo, trabajamos con menores
también pero cuya edad se encuentra entre los 9 y los 17 años de edad, este
grupo si es único y no se segmenta.
Pablo
Ramírez: ¿por qué en el hogar de paso número 1, se segmentan los menores por su
grupo de edad?
J.P: es sencillo, en dicho
lugar trabajamos basándonos en 2 modalidades, el grupo de niños y niñas entre 0
y 6 años que le mencionaba anteriormente, se encuentra bajo la modalidad
familia, es decir, Familias que debidamente seleccionadas,
acogen provisionalmente y en forma voluntaria a niños y niñas en situación de
amenaza o vulneración de derechos, brindándoles un ambiente afectivo y
satisfacción de sus necesidades básicas, es así como por determinado tiempo,
estos niños menores de 6 años de edad son de cierta forma adoptados por una
familia que trata de mostrarle al niño los valores del hogar y vela por todo lo
que él necesite.
Los otros menores, que son los de 7 y 8 años, se
encuentran ubicados en la modalidad de casa hogar, modalidad en la cual los
menores son ubicados en un lugar con un ambiente familiar donde se les brinda
atención como parte del proceso del restablecimiento de sus derechos, es allí
en esta modalidad, donde directamente contamos con el apoyo de todos esos
profesionales que yo le nombraba al principio.
Pablo Ramírez: ¿en esta segunda modalidad que de alguna
forma es la presencial, pues la otra es quizá menos manejable debido a la
ubicación de los menores, a que tienen derecho los niños, en que se benefician?
J.P: mire, los niños tienen
derecho a algo fundamental, a que les prestemos atención, dentro de esa
atención nosotros nos hacemos cargo de la alimentación, su vestido, el
alojamiento, la misma atención sicosocial para ayudarlos a entender la
situación y a diferentes actividades lúdico pedagógicas que favorezcan el
esparcimiento y la integración de nuestros niños. Además tenemos convenios con
el INDER y la red de bibliotecas y también por estos convenios, los menores
gozan de actividades deportivas y académicas proporcionadas con estas instituciones.
Y obviamente, algo que se me estaba olvidando, tiene derecho a que nosotros
tratemos de dialogar con sus familias y establecer contacto directo con ellas
para hacerlas caer en la cuenta del error que se estaba cometiendo y el daño
que se le estaba haciendo al niño, eso sí, aclarando que esta labor se hace por
obvias razones con los niños que tengan familia.
Pablo
Ramírez: ¿qué hacen entonces con los niños que no tienen familia?
J.P: Es una situación
difícil, pero eso se sale de las manos y una vez el menor cumpla con el tiempo
prudente vivido en el hogar de paso, debe ser entregado al Instituto Colombiano
de Bienestar Familiar, como lo contempla la ley de nuestro país, una vez allí los
directivos de dicha institución deciden que hacer con el menor.
Pablo
Ramírez: ¿usted habla de un “tiempo prudente”, de cuánto tiempo estamos
hablando, es decir, cuánto tiempo permanece un menor en el hogar de paso?
J.P: el nombre del
programa es claro, hogares de paso, por eso ningún menor permanece acá por más
de 6 meses, pues el grueso de nuestra labor también consiste en trabajar con
las familias de los niños afectados y reconstruirla de cierta forma para que
después del tiempo de trabajo puedan estár nuevamente unidos, hay casos en los
que 2 meses son suficientes, en otras ocasiones son necesarios los 6 meses,
todo depende del caso en especial y de la facilidad que proporcione cada
familia para tener nuevamente a su hijo en casa.
Pablo Ramírez: ¿una vez los
menores retornan a sus hogares, cuál es la labor de ustedes a partir de ese
momento?
J.P: nosotros
continuamos con un proceso de seguimiento que dura 1 año más, en dicho proceso
hacemos visitas programadas y relámpago, para cerciorarnos de que no se está
cayendo nuevamente en la violación de los derechos del menor y para confirmar
si tuvo éxito o no nuestra labor.
Pablo Ramírez: ¿y existe algún
requisito para que los menores ingresen a estos hogares de paso?
J.P: sí, solamente
uno, consiste en tener una remisión de alguna de las autoridades competentes,
como por ejemplo: Comisario de Familia, Defensor de
Familia, Policía de Infancia y Adolescencia, Personería, Fiscalía, entre otros.
Una vez exista esta orden, los menores son recibidos con los brazos abiertos y
con todo el cariño en el hogar de paso correspondiente.
Pablo Ramírez: ¿cómo hace un menor de edad para
conseguir esta remisión?
J.P: aunque usted no
lo crea hay menores que han llegado a contar el caso a estaciones de Policía
por sus propios medios, pero en la gran mayoría de los casos son familiares
como tíos, abuelos o primos quienes denuncian las irregularidades.
Pablo Ramírez: ahora, hablemos
de cifras y de la viabilidad del programa, ¿cree usted que el programa de
verdad ha servido, cuántos niños se han beneficiado?
J.P: definitivamente
si, nosotros manejamos detalladamente las cifras y hoy le puedo decir a usted
orgullosamente que por ejemplo, solo en el hogar de paso número 1 durante el
año 2010, se atendieron 761 niños y niñas, y en lo que va corrido del presente
año, hemos atendido 563. Además de esto, lo más satisfactorio es que entre
2010 y agosto del 2011 se han reintegrado a sus familias 324 niños y niñas, 565
han sido ubicados en un hogar sustituto y 340 han sido ubicados en
instituciones de protección para el restablecimiento de sus derechos.
Pablo Ramírez: ¿y en el hogar de paso número 2 qué?
J.P: Durante el año 2010 se atendieron 413 niños,
niñas y adolescentes en dicho lugar, y en lo que va corrido del año 2011 se han
atendido 297. De estas cifras, podemos decir orgullosamente también, que Entre
2010 y agosto del 2011 se han reintegrado a sus familias 98 niños y niñas y 381
han sido ubicados en instituciones de protección para el restablecimiento de
sus derechos.
Pablo Ramírez: ¿alguna otra cifra que usted
considere rescatable?
J.P: sí, hay una cifra que motiva mucho más que las
anteriores a todo nuestro equipo de profesionales, esa cifra nos dice que el
100% de los menores atendidos en los hogares de paso, ha sido regenerado y
ninguno de ellos ha vuelto a recaer en el consumo de SPA(sustancias psico
activas). Eso de verdad que enaltece nuestra labor y nos motiva a seguir
cumpliendo con este difícil pero gratificante trabajo.
Pablo Ramírez: para culminar Juan Pablo, y quiero
que usted me aclare una duda que me agobia desde el inicio de la
entrevista, ¿cree usted que
verdaderamente lo más importante de los hogares de paso es brindarles a los
niños un techo, una alimentación y un vestido, o hay algo más importante aún?
J.P: lo que usted dice es importante, pero en definitiva
eso no es lo más destacable y sobresaliente de los hogares de paso, acá les brindamos
a los menores amor, atención y afecto, algo que cuando llegan acá es poco
conocido para ellos, les mostramos que las drogas y los malos hábitos no son el
camino correcto y que sí se puede salir adelante con la ayuda de personas que
les quieren colaborar para que ellos construyan de a poco un mejor futuro.
Medellín – 4 de octubre de 2011.
Artículo 4: Análisis del libro: El Contrasueño.
Pablo Ramírez Restrepo – Periodismo
Literario.
1. Datos de Caratula.
Nombre
del libro: El Contrasueño: Historias de la vida desechable.
Autor:
Carlos sánchez Ocampo – Periodista de la Universidad de Antioquia.
Editorial:
Universidad de Antioquia – Colección de Periodismo.
Director:
Juan José Hoyos.
Primera
edició y publicación: Medellín – colombia . Marzo de 1993.
Cubierta:
Asfalto Graphis.
Fotografía
de cubierta: Roberto “toto” Montoya.
Ilustración
de la cubierta: pintura firmada por “chalarca 90”. En una pared de la calle San
Juan con carrera Abejorral, Medellín – Colombia.
Diseño,
impresión y terminación: Imprenta Universidad de Antioquia.
2. Sinopsis:
El Contrasueño, es un libro compuesto por crónicas periodísticas que, desde su prólogo, genera una inquietud en el lector y lo invita a inmiscuirse página por página en una vida poco conocida por la gente de “bien”, al ser una temática poco trabajada y de la que poco se habla, el tema de los desechables o de los habitantes de la calle como se les conoce ahora, engancha fácilmente a cualquier persona y le proporciona la posibilidad de conocer cómo funciona su entorno, como se desenvuelven dentro de una sociedad que los rechaza por su aspecto, por su forma de vida y por haber elegido la calle como el lugar para pasar un número indefinido de años.
El Contrasueño, es un libro compuesto por crónicas periodísticas que, desde su prólogo, genera una inquietud en el lector y lo invita a inmiscuirse página por página en una vida poco conocida por la gente de “bien”, al ser una temática poco trabajada y de la que poco se habla, el tema de los desechables o de los habitantes de la calle como se les conoce ahora, engancha fácilmente a cualquier persona y le proporciona la posibilidad de conocer cómo funciona su entorno, como se desenvuelven dentro de una sociedad que los rechaza por su aspecto, por su forma de vida y por haber elegido la calle como el lugar para pasar un número indefinido de años.
El libro se
desarrolló bajo el estilo crónico de contar las historias que a estos
personajes rodean, es por eso que se separa en capítulos y cuenta
detalladamente las vivencias de algunos personajes que llevan gran cantidad de
tiempo recorriendo todos y cada uno de los rincones de Medellín y sus
alrededores, buscando una acera donde dormir, un plato de comida o simplemente
un lugar donde conseguir vicio para calmar su ansiedad y entregarse a él hasta
que los lleve a un final desconocido.
Citar las
principales calles de la ciudad de Medellín como Díaz Granados, Bolívar, Amador, Carabobo, Guayaquil,
Ayacucho, San Juan y lugares emblemáticos de nuestra ciudad como: la placita de
Flórez, el Parque Berrío, la Iglesia de La Candelaria, la antigua terminal de
transportes, el antiguo terreno baldío que ocupaban los habitantes de la calle
en lo que hoy se conoce como la Plaza de Las Luces, el nuevo edificio de la
gobernación de Antioquia entre otros, le facilita también al lector establecer
una estrecha correlación con dichos lugares y entender que dichos sitios
cumplen una doble función en nuestra sociedad, puesto que en la mañana son los
lugares que conoce la gente y en la noche son los sagrados y concurridos
aposentos que visitan sin falta miles de personas que viven en las calles.
Además, lo anterior permite al lector construir y pintar mentalmente el relato
que Carlos Sánchez Ocampo hace en el
transcurso de sus historias y permite pintar escena a escena como se encontraban
ubicados en ese determinado momento.
Desnudar por
completo la vida y los sentimientos de muchos “desechables”, es un acierto
irrefutable del autor, que a su vez invita a los lectores a tratar de entender
que estas personas también son seres humanos, que tuvieron una vida y que para
sorpresa de muchos de los que creen que ellos cayeron a ese mundo porque no
tenían nada por qué luchar y por qué seguir adelante, se encuentra uno en el
desarrollo del texto con historias de “desechables” que fueron millonarios,
abogados, ingenieros, trabajadores de importantes empresas y personas que algún
día, en un pasado no muy lejano, vivieron en perfectas condiciones al lado de
una familia tradicional Antioqueña compuesta en muchas de las historias, por
papá, mamá y varios hijos.
3. Análisis del discurso:
El emplear la metodología de investigación conocida como trabajo de campo para evitar ser descubierto en su función periodista y lograr extraer de este mundo de la calle historias impresionantes e impactantes, obligó completamente a Carlos Sánchez Ocampo a utilizar el lenguaje de los “desechables”, ese lenguaje quizá poco entendible para pocos nosotros, pero muy bien explicado en el libro, logró generar confianza y construir un producto periodístico valioso y apropiada por conocer la funcionalidad de un submundo que vive dentro de nuestro mundo llamado Medellín.
El emplear la metodología de investigación conocida como trabajo de campo para evitar ser descubierto en su función periodista y lograr extraer de este mundo de la calle historias impresionantes e impactantes, obligó completamente a Carlos Sánchez Ocampo a utilizar el lenguaje de los “desechables”, ese lenguaje quizá poco entendible para pocos nosotros, pero muy bien explicado en el libro, logró generar confianza y construir un producto periodístico valioso y apropiada por conocer la funcionalidad de un submundo que vive dentro de nuestro mundo llamado Medellín.
Este libro es una completa honra a la
crónica, a esa crónica excesivamente descriptiva y cuidadosa con los detalles
que como se afirma en el prologo realizado por Juan José hoyos ha ido
desapareciendo con el pasar de los años en los diarios de nuestro país. Tener
un discurso serio, concreto y enfocado a entender la gran variedad de
significados con la que cargan las palabras de los habitantes de la calle, hace
que el libro sea dinámico, alegre y que en ningún momento se pierda el hilo de
lo que el autor con su discurso quiere transmitir.
Contar historias a manera de crónica, sin
duda alguna, rompe con los esquemas actuales de la prensa en nuestro país, por
eso, el discurso con el que fue construido este texto resulta maravilloso y
atractivo para una persona del común, porque relata algo desconocido, cuenta
cosas que muchos habían querido saber y no habían encontrado la forma para
hacerlo. Es por eso que para mí el discurso y la constitución gramatical del Contrasueño
es perfecta para el contexto, para lo que se cuenta y para lo que se quiere
transmitir como enseñanza.
4. Relación entre periodismo y literatura.
Siempre hemos entendido el
periodismo literario, como ese parte de esa bella profesión como lo es el
periodismo, que es capaz de plasmar en un libro las vivencias y las historias
de personas sin reconocimiento, sin fama, sin un renombre artístico que los
convierta en personajes de recordación pública.
En este libro eso es
específicamente lo que sucede, se le da importancia a personas que mejor que
nadie conocen el funcionamiento de esa Medellín que tanto queremos en horas de
la noche, en lugares poco pensados y poco transitados, inclusive en un pequeño
párrafo en alguna de las páginas de dicho texto, el autor dice que sueña con
que alguno de estos sujetos que confió en él y le contó estas historias, lean
su libro y sonrían al saber que alguien se interesó por transmitir esos
sentimientos y esas experiencias adquiridas por ellos en años de sufrimiento y
rechazo por parte de nuestra sociedad.
La literatura y el periodismo se
unen en el Contrasueño, cuando a través de crónicas bien elaborados se irrumpe
en la constitución de un mundo que para muchos es inhabitable y se transforman
esos momentos vividos por esos personajes en enseñanzas que conmueven y causan
gran impacto en personas que diariamente se pueden cruzar en un recorrido de
100 metros con 5 ó 6 “desechables” en las calles de Medellín.
Artículo 5: Crónica.
Pablo
Ramírez Restrepo – Crónica.
La
transitoria felicidad de Mateo.
Mateo
Rodríguez es un niño de 8 años, nacido en Medellín. Hoy se encuentra arropado
bajo el marco del programa de protección y asistencia a la niñez de la Alcaldía
local y su lugar de residencia, luego de que su abuela se atreviera a denunciar
a sus padres por la vulneración de los derechos del menor, es el Hogar de Paso Número
1, ubicado en el cerro El Volador.
Es
una mañana fría, la del día 18 de octubre, las nubes tienen por completo cubierto
el cielo y el ánimo de la gente no parecer ser el mejor. Desde el Centro de la
ciudad me dirijo al lugar en el cual se encuentra el pequeño Mateo. Con la
previa autorización y colaboración de la coordinadora del hogar, me pregunto
durante el trayecto del camino ¿qué le habrá pasado al pequeño? ¿Por qué está
en dicho lugar? ¿Tendrá familia? ¿En caso de que la tenga… ellos querrán volver
a tenerlo en el hogar?
El
autobús me deja en el principal acceso del cerro El Volador, me dispongo a
iniciar un mediano trayecto hacía el lugar. La subida es agotadora, pero me
motiva el deseo de conocer algunas de las respuestas a mis preguntas y saber de
primera fuente que pasó con Mateo.
A
las tres de la tarde logro llegar al lugar, toco la rustica puerta del lugar, de adentro
me responde una voz femenina “¿quién es?”;”El periodista”, respondo. Me abren y
de manera amable me saluda una mujer, de unos 35 años, cabello negro y una
estatura por lo menos no inferior a los 160 centímetros. “Mucho gusto, mi
nombre es Adriana y soy la encargada de acompañarlo en su labor periodística,
tengo previa autorización para contarle la historia de lo ocurrido con Mateo”.
Es profesional en pedagogía de la Universidad de Antioquia y, al parecer, tiene
la actitud y la disposición para hablar de manera concreta de los detalles de lo sucedido con el niño.
Me indica
que debo esperar unos segundos al final del pasillo, en una pequeña sala donde conoceré a Mateo y podré dialogar con
él. Camino al lugar por un largo y amplió pasillo repleto de dibujos que quizá
plasman la felicidad y la particular forma de ver la vida que tienen los niños
que transitoriamente aquí habitan.
Me
siento en un sillón de cuero, saco el material de trabajo y observo que hay
juguetes a mi alrededor, material para desarrollar manualidades, pinturas y
algunos objetos de aseo, un gran armario en el lado derecho del recinto en el
cual se guardan los materiales una vez termina la clase y una ventana que me
proporciona una vista hermosa de Medellín.
Veo
una panorámica que de pocos lugares pueden registrar y que me hace pensar en
esa fría Medellín, donde los niños con
sus derechos han pasado a un segundo plano y han sido relegados a la
explotación, el abandono, el trabajo y la miseria, olvidándose de ellos y de su
educación, formación en valores, libre desarrollo y el entretenimiento, algo
que debe ser básico en la construcción del desarrollo y la formación de un
infante.
“¡Hola
señor!” Dice detrás de mí una voz. Volteo y veo al pequeño Mateo con sonrisa
marcada, ojos grandes y su cabello corto y negro acompañado por su profesora. Me
presento y le digo que soy una persona a la que le gusta escribir y que
simplemente quiere hablar con él, me pregunta: ¿escribir como en los periódicos
y los libros? Algo así le contesto. Interrumpe Adriana, quien con tono de
educadora le indica a Mateo que, por favor, se siente y me ponga atención, el
pequeño hace caso e inicia nuestra conversación,
-¿Donde
viven tus papás?- le pregunto,
-En
Manrique La Torre-, me contesta.
Adriana,
la profesora, me cuenta que Manrique La Torre es un barrio periférico de
nuestra ciudad, que se encuentra en extrema condición de pobreza, a lo que yo
le pregunto al menor:
¿En
que trabajan tus papás?
“Mi
papá es reciclador y mi mamá trabaja en la casa de una señora que es rica”.
¿Y
por qué estás en este maravilloso lugar?
Porque
mi papá dijo que no tenía plata y; entonces, no pude ir más a la escuela y me
fui a trabajar con él.
Adriana
interviene de nuevo y me cuenta que esto venía sucediendo por lo menos 6 meses
antes de la intervención de la Secretaría de Bienestar Social; es decir, de los
hogares de paso en el caso especifico de Mateo.
Empiezo
a notar, cierta versatilidad y riqueza del lenguaje en el menor, un lenguaje no
rico en modales y en una forma del buen hablar, pero si capáz de sostener una
conversación con una persona mayor que él; un lenguaje y una retorica que, a lo
mejor, solo se adquiere en las calles de nuestra ciudad escuchando a personas y
más personas hablar delante de un niño como si estuvieran entre adultos.
¿Y
te gustaba más trabajar o ir a la escuela?
“Ir
a la escuela y jugar fútbol con mis amiguitos, porque yo quiero ser futbolista
y jugar en el Nacional”, contesta.
Me
sorprendo con la respuesta y me alegra escuchar que todavía hay sueños en el interior
de Mateo y que esa calle que enriqueció su vocabulario no logró destruir esa
capacidad constructiva de sueños que solo tienen los niños.
Me
viene una nueva pregunta a la cabeza y recuerdo que la coordinadora de los
hogares de paso me había pedido el favor de dirigir esta pregunta no a Mateo
sino a la persona que iba a estár con él en el desarrollo del dialogo, es decir,
a la Adriana:
¿Por
qué está aquí Mateo? ¿Cómo llegó?
Ella
le pide al menor que vaya y lave sus manos, pues la hora de tomar el algo se
acerca y como le han enseñado en aquel lugar, antes de comer, hay que tener las
manos limpias. El pequeño sale de la habitación y ella, con sus gestos, me hace
entender, sin decirlo, que a lo mejor mi pregunta no fue prudente; sin embargo, me contesta diciendo que en estos
casos tan comunes en nuestra ciudad, la Alcaldía no puede intervenir si no hay
una remisión de una autoridad competente, por eso, Mateo llegó al hogar, porque
su abuela, la madre de su mamá, una señora de avanzada edad, descubrió que el
menor no estaba yendo a la escuela como debía y puso la denuncia ante la Comisaría
de Familia del barrio Manrique, aclarándole al comisario que su pequeño nieto
estaba trabajando con su papá en labores de reciclaje y que poco podía hacer su
hija, porque el hombre ante los reclamos que ella le hacía, de inmediato, reaccionaba
con improperios y, en ocasiones, con golpes hacía ella.
Por esa
razón, la abuela de Mateo decide
interponer esta denuncia, para buscarle una solución a la situación estudiantil
del menor y se decide, luego de estudiar el caso, que Mateo debe permanecer en
el hogar de paso mientras se solucionan los inconvenientes en su casa y los
sociólogos y trabajadores sociales del programa de asistencia y protección a la
niñez, tratan de reconstruir ese tejido familiar que, por cuestiones económicas,
se ha roto.
El menor
regresa a la habitación, con su sudadera y buzo de color azul opaco; se sienta de
nuevo en su sillita y sigue la conversación:
¿Qué
más te gusta de estár en este lugar?
“Tengo
muchos amiguitos, me gusta jugar con ellos y reírme con ellos y la profesora
Sofía en las clases de educación física”.
Adriana
interviene de nuevo y me cuenta que Sofía es una profesora de las escuelas
populares del deporte del INDER, que viene con frecuencia a dictar su clase de
educación física y tiene una buena relación con los niños, debido a su carisma.
¿Qué
más te gusta?
“Me
gustan las clases de matemáticas y me gusta cuando nos llevan a leer a las
bibliotecas grandes del Metrocable, porque los libros para niños nos hacen reír,
también me gusta cuando celebramos los cumpleaños y todos apagamos las velas de
la torta.
Ante
esta respuesta, Adriana me aclara que hay un convenio con la red de Bibliotecas
Públicas de Medellín y que los menores son llevados a alguna de ellas una vez
cada 15 días y también me cuenta que un día del mes, por lo general el 18,
celebran los cumpleaños de los niños, cuyo nacimiento se haya registrado en
esas fechas, es decir, entre el 19 de septiembre y el 18 de octubre, en este
caso.
Son
las 4 de la tarde y luego de esta explicación Adriana me dice entre risas que
precisamente este día marca esa fecha y se tiene programada la actividad para
esa hora. Me invita a quedarme y el pequeño Mateo interviene con su dulce voz:
“¡Quédese!
Y conoce a mis amiguitos”, Jorge está cumpliendo años hoy y sonríe mostrando el
medio mueco que tiene en su dentadura, debido a que es fácil notar que el
diente que se le había caído hace algún tiempo ya está por lo menos en la mitad
de su crecimiento.
Accedo
a la invitación y camino detrás de ellos hacía el comedor, lugar en el cual se
reúnen los más de 100 niños que allí habitan de forma transitoria para
cantarles el cumpleaños a los homenajeados del mes.
Entro
al comedor por una puerta de marco alto, color café, me presento ante las demás
personas que trabajan en el lugar, sociólogos, sicólogos, médicos, profesores y
trabajadores sociales, Se reparten sus labores y sirven leche en vasos de
plástico, otros, ubican a los niños alrededor de una gran mesa y, los demás, ubican
la torta en medio de la mesa.
De
atrás me hablan y me dicen: “¡mire! Le presento a mi amiguito Jorge, él es el
que está cumpliendo años”.
Me
volteo y conozco a Jorge, otro menor que por alguna causa similar a la de Mateo
se encuentra alojado allí.
En
ese momento, irrumpe por la puerta un hombre alto, barbado y de tés morena,
quien con un tono de voz dice: “les traje los gorritos”.
De
inmediato el lugar se convierte en un caso, pues los niños, al dar muestra de
su alegría, corren hacía el sujeto, lo abrazan y reciben el gorrito fiestero
que él les ha traído.
Todos
se lo ponen en sus cabezas e inicia el canto del cumpleaños para los 8
homenajeados del mes.
En
ese instante y un poco tarde, creo yo, logro percibir el amor, la sencillez, la
alegría y la ilusión con la cual estos menores, en especial Mateo, a quien sigo
observando, cantan para su compañero las conocidas notas del Happy Birthday Confieso que produce una
sensación algo melancólica, pero también incomparable.
La
torta se reparte entre todos y los niños, agradecidos, se la comen con las
ganas y el deseo de dulce que su rostro refleja.
Mientras
ellos disfrutan de tan adorable banquete, me acerco a Adriana y le pido que me
describa el comportamiento de Mateo:
Es
un niño solidario, alegre, juicioso, participativo y soñador, “Hace 2 meses
llegó y son poco los problemas que hemos tenido con él, usted debe entender que
hay casos en los cuales los niños son altaneros, groseros y la situación se
complica mucho en los inicios para establecer esa confianza entre ambas partes
y lograr que entiendan que en este lugar únicamente queremos devolverle esa
parte de la alegría de su vida que por diferentes razones se ha perdido”.
Antes
de culminar mi visita y de despedirme de Mateo, le realizo la última pregunta a
la pedagoga: ¿los padres vienen y los visitan constantemente? ¿Cuándo llega el
momento de que ellos retornen a casa, si es que lo hacen, no son muchos los
sentimientos encontrados entre las partes, al saber que posiblemente no se
volverán a ver nunca?
“Los
papás pueden venir una vez a la semana, los sábados, a darle vuelta a sus hijos;
La atención policial es más compleja porque se han registrado casos en los
cuales, por la fuerza los papás, se quieren llevar a sus hijos del lugar sin
autorización previa de la autoridad competente, pero si vienen constantemente a
visitarlos y a ver cómo va el proceso”.
-Con
respecto a la segunda pregunta, agrega que “es complicado ese momento en el
cual se van. La despedida, por lo general es triste, pero una termina acostumbrándose
y sabe que en el momento en el que ellos se van, tiene sueños reconstruidos y
posiblemente un hogar reconstituido. Además, al otro día deben llegar niños nuevos con
diferentes problemas y la disposición de nosotros debe ser igual para todos los
menores”.
Me
aproximo hacía Mateo, me despido de él y como un gesto sorpresivo de su boca
sale un hasta luego:”¡Dios lo bendiga!”
Me
sorprendo y lo miro fijamente a los ojos, le agradezco por haber hablado
conmigo, me despido de las personas que allí laboran y salgo del lugar por la
misma puerta por la que ingresé.
En
mi mente quedan guardadas esas dos últimas palabras y entiendo que eso
significa para los niños, una bendición de Dios, que les permite recuperar sus
sueños y hacer una transición a los adultos que los rodean para recapacitar
sobre el daño que a lo mejor desconocen, pero que viene haciéndole a la vida de
sus hijos.
Izquierda: Jorge, el amigo. Derecha: Mateo.
Artículo 6: Ensayo Final.
Una experiencia única y
excesivamente constructiva para el ejercicio periodístico, resultó
la realización del curso periodismo literario y la implementación del reportaje
y la crónica como base teórica de la temática del semestre.
Adentrarnos de a poco en el tema
y conocer más a fondo estos 2 géneros periodísticos, permitió claramente
entender cómo funcionan los medios de comunicación y por qué de a poco se han
ido dejando en el olvido estas 2 tendencias periodísticas que fueron tan
admiradas y tan sobresalientes hace un tiempo no muy lejano.
En lo personal sueño con leer en
un futro próximo un periódico repleto de información, pero de información
valiosa, no simplemente información ligada al formato noticioso y vacío de la
actualidad, sino cada vez más ligada e inmiscuida en hacer buenas notas periodísticas
que sean concebidas como reportajes y como crónicas y que cumplan con el
principal objetivo del periodismo literario, que consiste en hacer importante
ese tipo de personas o ese tipo de cosas que no son famosas ni trascendentales
para nuestra sociedad.
Haber
trabajado con niños dentro de un proceso de construcción de una crónica, pasando
por diferente géneros como el perfil, la entrevistas y el reportaje, me
permitió establecer diferencias y conocer lo que afirman los expertos en estos
temas, resulta a veces muy complicado encontrar la línea que separa a genero y
genero, sin embargo, es apasionante ir descubriendo paso a paso y con los testimonios
de los personajes como se pasa de un lado al otro prácticamente sin darse
cuenta, pero envolviendo al periodista en una historia con la capacidad de
hacerlo entender la realidad de muchas cosas para después salir al mundo a
contarla y a denunciar con letras lo que pasa en nuestras calles.
Sin duda
alguna ha sido una experiencia inigualable, además de todos los momentos
vividos y las historias recopiladas, tener la oportunidad interrogar a personajes
curtidos en ambas temáticas, facilita el crecimiento académico y profesional de
nosotros como futuros periodistas y motiva a seguir adelante siempre con el
ideal de salir al mundo de las comunicaciones a tratar de recuperar algo de lo
que con el tiempo y por una persecución absurda de intereses se ha diluido y se
ha perdido, haciéndole gran daño a lo que conocemos como libertad de expresión
y como libre circulación de la información.
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